Editorial

Apuntes de El Ponderal 1: 5-6

Editorial

Lucía Villaescusa. Asociación Cultural El Ponderal

Desde El Ponderal queremos aportar conocimiento y plasmarlo por escrito a través de estos Apuntes, para reflexionar sobre la población –pasada y presente- de Hoyo de Manzanares y su entorno. Si hacemos un ejercicio de imaginación en el que quitamos a Hoyo sus granitos  y sus lanchas, sus encinas y sus enebros, sus jaras y sus cantuesos, sus jabalíes y sus buitres, inmediatamente vemos que es imposible concebir Hoyo sin su paisaje.

Si el filósofo Ortega y Gasset decía “yo soy yo y mi circunstancia”, nosotros podemos decir que Hoyo es Hoyo y sus paisajes e historia, un paisaje configurado por su geología, su botánica y su fauna. Así, el paisaje social y el paisaje natural conforman lo que entendemos por Hoyo. Nuestro paisaje natural no ha cambiado sustancialmente en los últimos siglos e incluso milenios; no podemos decir lo mismo del paisaje social, cuya transformación en las últimas décadas ha sufrido una aceleración en gran parte provocada por el avance de la tecnología y los cambios socioeconómicos, evolucionando también nuestra forma de interacción con el medio.

En el pasado –el más remoto y otro más cercano-, la ocupación de las gentes estaba en gran parte determinada por el medio circundante, sobre todo en entornos rurales como el nuestro. Se aprovechaban los recursos que más a mano se tenían, haciendo algunas actividades viables y otras no tanto. El territorio hoyense, con suelos ácidos, pedregosos y escarpados no es muy apto para la agricultura, siendo en cambio idóneo para el desarrollo de la ganadería, la cantería y la apicultura.

Las marcas dejadas por la actividad extractora de la piedra son visibles por doquier, habiéndose utilizado el granito de nuestra Sierra para la construcción del paisaje urbano –antropizado- desde la época en que nuestros antepasados habitaban el antiguo poblado de La Cabilda hasta el siglo pasado. La actividad de la cantería fue posible gracias a las características geológicas del entorno y configuró la realidad social de las gentes del pueblo, llegando a dar ocupación a muchos hoyenses y atrayendo a obreros de otros puntos geográficos.

Ese granito también fue aprovechado para crear cercados para el ganado y colmenares para la protección de las colmenas. Uno de los oficios tradicionales más antiguos relacionado con el uso de nuestros montes es la actividad apícola, que aprovecha y favorece la actividad de las abejas y sus productos. Como muestra de ello, tenemos restos de antiguos colmenares diseminados por el paisaje; y el antiguo topónimo de la zona, “Colmenar del Foyo”, que aparece en las fuentes escritas a finales del siglo XIII y que parece evolucionar a “Foyo de Manzanares” que deriva en la actual denominación.

Regresamos a las palabras de Ortega y Gasset para volver a esa reflexión de la que hablábamos al principio, que es a la que aspiramos como asociación. La frase “yo soy yo y mi circunstancia” continúa diciendo “y si no la salvo a ella, no me salvo yo”, sintetizando la idea de que debemos sacar del silencio y de la carencia de sentido a eso que me rodea, evitando vivir desde la inconsciencia.

Con este número de Apuntes de El Ponderal, queremos comenzar a sacar del silencio esos oficios tradicionales que han sido determinados por las características del paisaje natural de nuestra Sierra de Hoyo, y a la vez han configurado el paisaje social en diferentes épocas de nuestra historia y que gracias al impulso de algunas personas, sobreviven en la actualidad. Para ello nos basamos en el estudio de las fuentes escritas y de los restos materiales del pasado que se han mantenido, sin olvidarnos de los valiosísimos testimonios orales de los testigos de otros momentos. Con ayuda de toda persona que esté dispuesta a colaborar con estos Apuntes pretendemos seguir sacando del silencio el conocimiento sobre nuestro entorno natural, social y cultural para tener una idea cada vez más completa del pasado y presente de Hoyo de Manzanares y del futuro al que queremos dirigirnos.

Arquitectura rural
Arquitectura rural en Hoyo de Manzanares (detalle). Fotografía A. C. El Ponderal